Con el lema "Pensar más allá de las fronteras" / "Thinking beyond borders" se abrió el I Foro Norteamericano del Nuevo Humanismo celebrado en Nueva York los pasados días 16, 17 y 18 de noviembre organizado por el Movimiento Humanista. Organizaciones sociales, políticas y culturales de Méjico, Canadá y los Estados Unidos junto con representantes de África, Europa y América Latina se reunieron para lanzar el Nuevo Foro Humanista Norte Americano.
Comenzamos este proceso hace un año sin un claro entendimiento de si la región tenia un valor mas allá de simplemente una entidad geográfica y económica. Nos hemos preguntado si es posible crear una conciencia regional guiada por el ser humano como valor central.
En este viaje, a través de un dialogo profundo y con una búsqueda intencional hemos visto lo siguiente:
Nuestros tres países comparten una historia larga y común y la vida cotidiana de su gente esta profundamente interrelacionada.
No queremos ser definidos por las acciones de nuestros gobiernos, corporaciones y militares, pero si por el contrario, por las necesidades y aspiraciones de nuestra gente.
Hay un creciente reconocimiento y necesidad de tomar el control de esta integración regional y cambiar su dirección.
Durante estos días hemos acumulado una gran cantidad de trabajo en muchas esferas de lo que al ser humano le concierne, lo cual define el punto de partida para el proceso regional Norte Americano y para que este continué de aquí en adelante.
A partir de este trabajo podemos resaltar las siguientes propuestas:
Siendo la región la mayor productora y proveedora de armas en el mundo, exigimos el desmantelamiento del arsenal nuclear como una necesidad urgente para que la humanidad sobreviva. Como primer paso requerimos que nuestros países se adhieran a los tratados que ya están firmados.
Derrumbemos las paredes físicas y sicológicas que nos separan. Queremos fronteras abiertas para la gente y no solamente para el comercio y el dinero. Exigimos que se acabe la “discriminación” hacia aquellos que son diferentes así como a la cultura del miedo, la cual es usada para manipular y distraer la atención de la resolución de los problemas reales de la región.
Reconocemos los momentos obscuros de nuestra historia, especialmente el genocidio de los indígenas y la esclavitud de los africanos. Debemos reconocer los crímenes cometidos, tomar responsabilidad y hacer todo lo que sea posible para mejorar el sufrimiento causado con el fin de alcanzar hacia la verdadera reconciliación y así avanzar a un futuro común como una familia.
Debemos corregir el desequilibrio que existe entre el trabajo y el capital, en donde se le da más importancia al capital sin tomar en cuenta el impacto sobre las personas que lo realizan. Valoramos los modelos descentralizados que respetan los derechos laborales y condenamos los acuerdos de libre comercio tales como NAFTA, Plan Puebla Panamá, Plan Méjico y la SPP que refuerza el desequilibrio entre el trabajo y el capital, aumentando la brecha entre los ricos y los pobres.
La gente tiene el derecho y la oportunidad de participar en los procesos de decisiones que los afectan. Por eso exigimos el derecho a votar de todos los residentes sin tener en cuenta su ciudadanía y una ley responsabilidad política. No podemos continuar permitiéndole a los gobiernos que lleguen al poder a través del fraude!
Hoy en día, nuestra región esta tomando forma en nuestras mentes y corazones. Aspiramos a Una Nación Humana Norte Americana como un paso en el camino hacia una Nación Humana Universal. Para este trabajo contamos con la riqueza de nuestra diversidad y con el espíritu de las nuevas generaciones que han capturado la sensibilidad de estos tiempos nuevos.
La unión de nuestra gente de Méjico, Canadá y Estados Unidos no es solamente para abrir las fronteras sino para luchar contra la discriminación y todas las formas de violencia. Este es el propósito de nuestra construcción, la superación del dolor y el sufrimiento en el planeta.
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